|
Las aplicaciones informáticas corporativas
no están preparadas para ser utilizadas directamente
con dispositivos móviles que dan respuesta
a las demandas de movilidad de diferentes
colectivos dentro de una organización, desde
un smartphone o una PDA de un directivo, hasta
un equipo portátil robusto de un técnico de
inspección. No basta con que estos equipos
se parezcan cada vez más a un ordenador personal
y que dispongan de comunicaciones fiables
y de banda ancha.
Algunas aplicaciones pueden ser migradas a
entornos de virtualización que permitan su
utilización en diferentes escenarios. Incluso
así será necesaria alguna adaptación o un
nuevo desarrollo que permita al usuario móvil
sacar una cierta utilidad de la aplicación
para poder realizar su trabajo en las mejores
condiciones.
|