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La gestión de un departamento de TI conlleva
irremediablemente tener que gestionar incidencias,
pero es el momento de poner en marcha una
solución potente ya que el número de incidencias
es creciente debido a:
- La reducción de los tiempos de puesta
en marcha de nuevos servicios hace que se
reduzcan las pruebas y por tanto, empeore
la calidad de los servicios en producción.
- La mayor interdependencia de unos sistemas
con otros aumenta las probabilidades de
fallo.
- La diversidad tecnológica requiere más
grupos de especialistas cuya coordinación
ante una incidencia no es sencilla.
En este entorno, contar con un buen proceso
permite asegurar el cumplimiento de resolución
pero, además, debemos disponer de una herramienta
tecnológica que automatice las actividades y
aumente los puntos de control para evitar desviaciones.
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