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Muchas organizaciones basan la gestión de
sus servicios de TI en esfuerzos personales
o en la propia normalización natural de su
operativa, lo que inevitablemente conduce
a resultados no repetibles y, por tanto, difícilmente
mejorables. En este sentido, el camino que
más éxito ha demostrado es recurrir a estándares
y guías de mejores prácticas que se basan
en una aproximación a la gestión por procesos.
Este es el caso de ITIL, Cobit o las ISO20000
e ISO17799, que han supuesto una notable contribución,
ya que recomiendan la aplicación de técnicas
de gestión y de mejora de la calidad y la
seguridad adaptadas a las necesidades concretas
de un departamento de TI.
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